Estos días se lee en las páginas económicas de la prensa que las expectativas para próximos meses apuntan a que el euribor seguirá entre 0,55% y 0,60%, lo que provocará que el pago de los hipotecados apenas varíe.

Muchos de nuestros clientes afectados por la cláusula suelo están recibiendo ofertas de negociación de las entidades financieras para rebajar el tipo mínimo, manteniendo la presencia de estas cláusulas en sus contratos de préstamo.

Una oferta de rebaja del 4%, por ejemplo, al 3% o al 2,5%, provoca, en algunos casos, una primera reacción de adhesión. Sin embargo, teniendo en cuenta la expectativa de crecimiento del euribor, la rebaja no parece suficiente. Y ello por cuanto a la mayoría de las hipotecas de las personas a las que se les hace tal planteamiento se les aplica un tipo de interés consistente en sumar al euro un tipo entorno al uno por ciento (en algunos casos llega hasta el 0,25%).

En definitiva, dejar el límite de la variabilidad del interés en el 2,5%, o lo que es lo mismo, rebajar el suelo de la hipoteca a ese tipo de interés, no debe ser la solución definitiva, en un escenario en el que el afectado podría tener un punto o hasta dos menos, incluso tres.

Estas propuestas de la banca son más de lo mismo, pues, aunque se incluyen en un contrato que se presenta como un préstamo a interés variable, su fin último es la de transformarlo en un préstamo a interés mínimo fijo que impide al prestatario beneficiarse de las bajadas del tipo de referencia. Y dicha estipulación se introduce provocando que lo que se haya concertado en la realidad sea un préstamo a interés fijo, exclusivamente variable al alza, sin que el hipotecado se pueda beneficiar de la reducción del tipo de interés pactado como variable.

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